El Mecanismo de Estabilización Europea, anunciado el pasado 9 de mayo, contribuye a restablecer la confianza en Europa, luego de un periodo de ansiedad en los mercados debido a la situación precaria fiscal del gobierno de varios países. La Unión Europea y el Banco Central Europeo han establecido medidas comprensivas para tratar de estabilizar los mercados financieros y de esta forma restaurar el crecimiento de las economías europeas.
En lo que va del año, Europa ha experimentado una recuperación económica moderada, con variaciones por países, sostenida por la alza en el intercambio global y estímulos económicos. Sin embargo, la recuperación ha sido más débil que en otras áreas del mundo, siendo esta región es una de las más afectadas por la crisis financiera. Las diferencias en la recuperación entre países europeos están relacionadas al nivel de expansión de crédito y sobrevaloración de activos que experimentaron antes de la crisis financiera. En los países emergentes de Europa, la situación económica también es resultado del acceso a financiamiento externo y de la dependencia de exportación. El nivel de inflación se mantiene bajo control en los países avanzados de Europa, aunque algunos de los países emergentes están más expuestos a presiones inflacionarias.
Pese a que la recuperación sigue necesitando apoyo en el corto plazo, hay ciertas limitaciones de lo que se puede lograr. En lo que respecta a la condición fiscal de los gobiernos, los estímulos enfrentan problemas de solvencia, y están forzando ajustes fiscales. En términos generales, estabilizar la deuda pública en el corto plazo no es factible ni recomendable, dado la magnitud del ajuste requerido y el riesgo de detener la recuperación económica. En vez, el Fondo Internacional Monetario propone que los gobiernos consoliden sus presupuestos en el mediano plazo, incluyendo una reforma comprensiva de sus planes de pensiones y los beneficios de salud. Esto pondría a los gobiernos en una mejor posición para manejar la situación presente y para enfrentar una población que envejece.
Las medidas de la Unión Europea para acelerar reformas que fortalecerán la disciplina fiscal son un gran avance en este aspecto. Entre estas medidas esta el lanzamiento del “Securities Market Program”, el cual permitirá la compra de instrumentos en mercados que se consideran que están disfuncionales, lo que debe ayudar a restaurar la confianza. A este fin también aportan otras medidas para proveer liquidez y la reactivación de líneas de intercambio temporeras de “swaps” del Banco Central Europeo con la Reserva Federal de Estados Unidos en coordinación con el Banco de Canadá, el Banco de Inglaterra, el Banco de Japón y el Banco Nacional de Suiza. Estas medidas son temporeras, una vez los riesgos vayan disipando estas medidas se irán retirando.
Se espera un avance en el crecimiento económico de la región durante el 2010 y 2011, pero es probable que los propulsores tradicionales estén más débiles durante la recuperación que lo usual. En un futuro cercano, las exportaciones, el soporte fiscal y un alza en inventarios continuarán aportando al crecimiento. Por otra parte, una mejoría en la confianza de los inversionistas y los consumidores puede contribuir al consumo doméstico. Sin embargo, con el nivel de desempleo y los problemas del sistema bancario el paso de la recuperación se mantendrá estancado.
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